¿Qué simbolizan los palios arzobispales que el papa León XIV bendecirá el 29 de junio?

En el marco de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo del próximo domingo 29 de junio, el papa León XIV bendecirá los Sagrados Palios de los nuevos arzobispos metropolitanos. Como es tradición, durante el transcurso de la Eucaristía el Pontífice bendecirá estos ornamentos litúrgicos que recuerdan la unidad con el Sucesor de Pedro. 

En esta celebración el palio lo recibirán 4 prelados venezolanos: monseñor Raúl Biord, arzobispo de Caracas; monseñor Jesús González de Zárate, arzobispo de Valencia; monseñor Polito Rodríguez, arzobispo de Barquisimeto y monseñor Ángel Francisco Caraballo, arzobispo de Cumaná.

¿Qué es el Palio Sagrado?

El palio arzobispal es una cinta de lana blanca de entre 4 y 6 centímetros de largo adornada con 6 cruces de seda negra, 4 en el cuello y 2 en los extremos. Las cruces del cuello indican que el obispo debe poseer vida, ciencia, doctrina y poder. Las dos de los extremos hacen referencia a las virtudes de la justicia y la prudencia.

Es semejante a una estola, se coloca en el cuello y sus extremidades caen por el pecho y la espalda. Se trata además de un distintivo que indica la especial dignidad de aquel que la recibe.

¿Cómo se elabora el palio?

La insignia está confeccionada con lana blanca de cordero, que es como se le denomina a la cría de la oveja. Los corderos son criados por las monjas del convento de San Lorenzo in Panisperna, en Roma, muy cerca del lugar donde se consumó el martirio de este santo diácono.

Antes del día de Santa Inés, fiesta litúrgica que se celebra el 21 de enero, los religiosos de la Orden de los Canónigos Regulares Lateranenses, que custodian la Basílica de Santa Inés Extramuros, donde se hallan las reliquias de la santa, eligen dos corderos para presentarlos al pontífice en la dicha fiesta de modo que puedan ser bendecidos en el Palacio Apostólico. Los corderos son esquilados y su lana se envía al Convento de las Religiosas de Santa Cecilia, en el barrio romano de Trastévere, donde las religiosas confeccionan el número de palios según la designación de arzobispos en el último año.

¿Cómo se entregan los palios?

Los palios son llevados a la Basílica de San Pedro y depositados en una urna que se encuentra en el denominado “nicho de los palios”, ubicado debajo del baldaquino del altar mayor. Allí se guardan hasta que son bendecidos por el papa con motivo de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Este año, el papa León XIV no solo celebrará la Eucaristía, sino que también revivirá un gesto asociado desde hace tiempo con la autoridad papal directa: la imposición personal del palio a los nuevos arzobispos metropolitanos. Esta decisión marca el regreso a una costumbre, discretamente abandonada durante el papa Francisco en el año 2015, quien optó por enviar los palios a las diócesis de origen de los arzobispos para que los confirieran los nuncios locales. Ahora, bajo el nuevo papa, el ritual recupera su lugar en el altar central del Vaticano, restaurando un momento litúrgico que une la antigua tradición con la presencia papal.

¿Qué significa el palio?

El palio tiene un significado de honor y jurisdicción, simbolizando la potestad del arzobispo en su provincia eclesiástica y el puente de unión de la Iglesia provincial con la iglesia universal, es decir, la comunión con el Romano Pontífice. El Palio es utilizado por los arzobispos en el contexto de las celebraciones litúrgicas porque es allí donde se hace más evidente la presidencia. Por eso se dice que quien lleva las riendas de una celebración litúrgica es quien “preside”.

Cuando el arzobispo preside o concelebra la Eucaristía en otra provincia eclesiástica no hace uso de su palio; además, el palio es recibido por el arzobispo para su persona; es decir, no cede el palio a su sucesor, aunque sí recibe uno nuevo en caso de ser trasladado a otra sede metropolitana. En el arzobispo, los obispos de las diócesis sufragáneas se reconocen como pastores que llevan sobre sus hombros a las ovejas confiadas para apacentar del mismo modo como el palio es sostenido sobre los hombros arzobispales. Cristo fue señalado por Juan el Bautista como el “Cordero de Dios” (Juan 1, 29) y él mismo se presentó como “el Pastor que da la vida por las ovejas” (Juan 10, 11).

¿Qué dice la disciplina eclesiástica sobre el palio?

1. El Código de Derecho Canónico:

437 § 1. En un plazo de tres meses a partir de la consagración episcopal, o desde la provisión canónica, si ya hubiera sido consagrado, el Metropolitano, personalmente o por medio de procurador, está obligado a pedir al Romano Pontífice el palio, que es signo de la potestad de la que, en comunión con la Iglesia Romana, se halla investido en su propia provincia.

§ 2. El Metropolitano puede usar el palio a tenor de las leyes litúrgicas, en todas las iglesias de la provincia eclesiástica que preside, pero no fuera de ella, ni siquiera con el consentimiento del Obispo diocesano.

§3. El Metropolitano necesita un nuevo palio, si es trasladado a una sede metropolitana distinta.

2. Magisterio:

El papa san Pablo VI escribió la Carta Apostólica Inter Eximia, publicada en forma motu proprio “sobre la concesión del sacro Palio en la Iglesia”, fechada el 11 de mayo de 1978.

El Dicasterio para los Obispos, en el Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos “Apostolorum Successores” (II, B, b), del año 2004, recuerda todo lo concerniente a esta insignia.

Fuente: Aci Prensa / José Alejo Benítez, prensa Arquidiócesis de Caracas