Orientaciones pastorales ante la emergencia por el doble terremoto del 24 de junio de 2026

Oficina de prensa.- Ante la profunda crisis y el dolor que nos convoca tras el doble sismo del 24 de junio de 2026, el Consejo Episcopal ofrece las siguientes “Orientaciones pastorales ante la emergencia del terremoto”. Este texto, presentado por el Vicario de Pastoral, padre Ricardo Guillén, el 30 de junio al clero de Caracas, hace un fuerte llamado a la solidaridad y al acompañamiento de nuestro pueblo y propone algunas sugerencias para la acción inmediata.

Cercanía en el dolor: Los agentes de pastoral (sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos) continuamos dedicados con firme compromiso a la atención de las víctimas más vulnerables de esta dolorosa tragedia. Lo hacemos con los recursos disponibles, los cuales son fruto de la generosa y providencial solidaridad de tantos hermanos.

La escucha como prioridad pastoral: En este momento, es fundamental centrar nuestra solicitud pastoral en ofrecer espacios de escucha activa, especialmente a quienes han sufrido con mayor dureza los embates del sismo. Estamos llamados a ser el reflejo de la paternidad de Dios, que acoge con entrañas de misericordia y sana los corazones heridos. Si bien la caridad de Cristo nos urge a organizar la ayuda material, no olvidemos que tenemos como misión el acompañamiento espiritual: somos servidores del Señor para consolar, fortalecer los corazones afligidos y comunicar esperanza.

Los dones de la gracia y la seguridad de la feligresía: Ahora más que nunca, facilitemos los dones de la gracia al pueblo de Dios. Los exhortamos a celebrar la Eucaristía y ofrecer el sacramento de la Reconciliación en espacios abiertos (plazas, canchas o patios aledaños a las sedes parroquiales), así como en aquellos templos cuya seguridad e integridad estructural ya haya sido plenamente certificada. No se pueden, de ninguna manera, usar templos que presenten daños o comprometan la seguridad de la feligresía.

Red de Centros de Acopio: Muchas parroquias han organizado centros de recolección de alimentos e insumos, que serán trasladados a los centros de acopio arquidiocesanos establecidos en las siguientes sedes:

  • Parroquia Sagrada Familia de Nazaret (La Tahona)
  • Parroquia El Buen Pastor (Bello Campo)

Se invita a canalizar las recolecciones a través de estos centros arquidiocesanos, garantizando así una distribución equitativa y eficiente tanto en la arquidiócesis como en las diócesis vecinas afectadas, particularmente en La Guaira.

Cuidado y censo de damnificados: Nuestra asistencia material apoyará a los refugios oficiales dispuestos por las autoridades civiles. Para ello, es indispensable levantar un censo de los centros ubicados en el territorio parroquial con el fin de asistirlos ordenadamente con enseres, medicamentos y alimentos. Se solicita a los párrocos informar a la brevedad posible a la Comisión Arquidiocesana de atención a la emergencia.

Presencia en los centros de salud: Debemos hacernos presentes de forma coordinada en los hospitales y centros de salud donde se encuentran los heridos, llevándoles el consuelo de la Palabra de Dios y el auxilio de los sacramentos. Los párrocos organizarán y coordinarán equipos de laicos preparados para multiplicar esta labor de acompañamiento a las víctimas y sus familiares. Con la ayuda de la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis se coordinará la asistencia a los centros de salud.

Acompañamiento en el duelo: Además del valioso apoyo de los diáconos responsables de las capellanías de los cementerios, pedimos a los sacerdotes mantener una disponibilidad constante para celebrar la Santa Eucaristía en sufragio por las víctimas fatales.

Coordinación de la emergencia y voluntariado: Mons. José Manuel León será el obispo referente para la atención que se ofrecerá a los afectados por el terremoto con la asistencia del padre Nelson Molina y un equipo de sacerdotes, diáconos y laicos.

Se convocará a un primer grupo de voluntarios provenientes de algunas parroquias para coordinar la logística y distribución de la ayuda humanitaria. Se pide a los párrocos que sugieran personas para este voluntariado preferentemente con capacidades técnicas.

Los seminaristas de Caracas y La Guaira apoyarán el servicio de atención a los afectados durante los meses de julio y agosto, apoyando a las parroquias. Se recomienda a los párrocos orientar a las personas que lo requieran a los servicios de atención psicológica de la UCAB.