Este miércoles 11 de febrero se realizó la Jornada Mundial del Enfermo. En horas del mediodía se celebró santa misa en el Santuario Arquidiocesano de la Candelaria, donde reposan los restos del doctor José Gregorio Hernández, quien dedicó su vida a curar a los enfermos y más pobres, y quien el pasado 19 de octubre se convirtió en el primer santo de Venezuela.
La misa fue presidida por el Coordinador de la Pastoral de la salud, Pbro. Roberto Madriz, y concelebrada por el Vicario Pastoral, Pbro. Ricardo Guillén.

Con esta iniciativa se busca sensibilizar sobre la atención a los enfermos y el papel de la familia en el cuidado, con especial énfasis en situaciones de exclusión o soledad.
En esta Jornada Mundial del Enfermo, el Papa León nos invita a imitar la compasión del samaritano: amar cargando el dolor del otro. Para ello Jesús pide que llenen las tinajas “hasta el borde”…Ello exige para el enfermo, la entrega y confianza total; para el cuidador, el servicio amoroso sin reservas.

«El amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar. Por eso, el cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad herida. No son meros gestos de filantropía, sino signos en los que se puede percibir que la participación personal en los sufrimientos del otro implica el darse a sí mismo, supone ir más allá de cubrir necesidades, para llegar a que nuestra persona sea parte del don. Esta caridad se alimenta necesariamente del encuentro con Cristo, que por amor se entregó por nosotros. San Francisco lo explicaba muy bien cuando, hablando de su encuentro con los leprosos, decía: «El Señor me llevó hasta ellos», porque a través de ellos había descubierto la dulce alegría de amar», es parte del mensaje del Sumo Pontífice.
Texto y fotos: Fabiana Ortega – Prensa Arquidiócesis de Caracas
