Siguenos en :

Caracas celebró su I Encuentro de Pastoral Presbiteral, a fin de afianzar la fraternidad sacerdotal

Este martes, en la Parroquia San Juan Pablo II de Montalbán, se realizó el I Encuentro de Pastoral Presbiteral con sacerdotes de nuestra Arquidiócesis, de 0 a 6 años de Ordenación.

“La experiencia fue maravillosa. Se sintió enormemente la necesidad de encontrarnos, de escucharnos para compartir juntos el camino, con las alegrías, las tristezas, las preocupaciones, los desafíos”, señaló Monseñor Lisandro Rivas quien preside esta iniciativa, a solicitud del Cardenal Baltazar Porras.

La Pastoral Presbiteral busca acompañar, motivar y responder de manera integral a las necesidades de los presbíteros, junto a un equipo de profesionales en psicología. Esto con el objetivo de responder a los desafíos y fortalecer el camino que en estas diferentes etapas de los presbíteros pueden ir encontrando a lo largo del camino de su ministerio.

“Hemos querido dar inicio a estas propuestas de reflexión, de encontrarnos, de orar juntos, escucharnos, para promover ese sentido de fraternidad y de apoyo en el caminar juntos, que va en sintonía de la sinodalidad, que es lo que el Papa Francisco está pidiendo”, explicó el Prelado.

“Este caminar responde a la formación permanente del presbítero y hemos querido focalizar la dimensión humana, en relación a la madurez del presbítero, como persona, y sobre todo buscando profundizar y mirar lo humano y lo cristiano; lo humano y lo divino”, agregó Rivas.

Se espera que estos encuentros se repliquen en 2024: Lunes 15/01: II Encuentro de Pastoral Presbiteral con sacerdotes de 7 a 20 años de ordenados. Iglesia Inmaculada Concepción, Sabana Grande; Lunes 19/02: III Encuentro de Pastoral Presbiteral con sacerdotes de 21 a 30 años de ordenados. Parroquia San Pedro, Los Chaguaramos; Lunes 26/02: IV Encuentro de Pastoral Presbiteral con sacerdotes con más de 31 años de ordenados. Parroquia Inmaculado Corazón de María, El Rosal.

Los Encuentros de Pastoral Presbiteral apuestan a vivir una vida más plena y más realizada, siempre en perspectivas de ser hombres de Dios, hombres de la humanidad.