Caracas, 30 de julio de 2024– En el marco del 57° aniversario sacerdotal del Cardenal Baltazar Porras, administrador apostólico de Caracas, se llevó a cabo una santa misa en la parroquia Don Bosco de Altamira este 30 de julio de 2024. En compañía de sacerdotes, obispos y laicos, el Cardenal Porras agradeció este gesto fraterno.
«Casi siempre celebré mi aniversario sacerdotal en forma más bien discreta, compartida con los amigos sacerdotes y algunos fieles cercanos. Solo en las bodas de plata y en las de oro se revistió de solemnidad. La de hoy no me quedó más remedio que aceptarla por quienes la han convocado con la excusa que es la
última antes de pasar a emérito (…) Pero hoy, ahora, creo que es pertinente, ante todo, una reflexión sobre la situación que vivimos», refiriéndose al contexto postelectoral en Venezuela, a pocas horas de darse conocer los resultados de las elecciones presidenciales, en donde oposición y gobierno se acreditan la victoria.

«El seguimiento de Jesús exige en nosotros el cultivo de una serie de virtudes humanas, teologales y cardinales. La primera de ellas, la verdad».
En su discurso, su Eminencia señaló que «somos diferentes, pero hermanos, aunque nos cueste aceptarlo y vivirlo. Existimos para vivir en relación y hacer de la fraternidad una virtud indispensable para optar a la vida plena. Sin diálogo, sin tomar en cuenta al otro y dejarlo todo al uso del forcejeo, de la fuerza, no conduce a la convivencia necesaria para que una sociedad marche unida y no separada en bandos irreconciliables.
Refirió que la vida está llena de tropiezos, de retrocesos y avances, de éxitos y fracasos, de sueños irrealizables y de expectativas no satisfechas. «Pero la verdad que nos hace libres es la que debe ser el norte de todas nuestras actuaciones y no la descalificación sistemática de quienes no piensan como uno. No hay lugar al desánimo».
«Sin verdad no hay credibilidad ni confianza y por ende, tampoco, paz auténtica, durable, sólida», agregó.
En segundo lugar, también destacó la virtud de la equidad que lleva al respeto del otro y al cuido del ambiente. Aseguró que las instituciones son democráticas en la medida en la que la igualdad y la fraternidad nos llevan a la libertad interior y exterior por lo que hacen falta espacios de confrontación e intercambio para encontrar la senda común que favorece a todos.
«La trasparencia es indispensable y se entreteje en lo señalado anteriormente. Sin confianza mutua no puede haber, repito, paz», manifestó el prelado.
«De espaldas los unos a los otros no quedan sino el espacio para la irracionalidad y la violencia. Eso es moralmente inaceptable para quienes buscamos la verdad y queremos el bien de todos. Solo la confianza da credibilidad y abre ventanas al progreso y la esperanza. Es lo que debemos pedir y hasta exigir con insistencia, con seriedad, con firmeza sin caer en provocaciones porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa», sentenció.
