La madrugada de este 11 de febrero se celebró una misa a las 5:00 am, en el templo La Pastora en Caracas, en la que se encomendaron a Dios los peregrinos que cada año recorren más de 22 km de procesión con la imagen de Nuestra Señora de Lourdes, desde Caracas, hasta llegar a la parroquia San Sebastián de Maiquetía en La Guaira, por el Camino de los Españoles.



La peregrinación no es un recorrido turístico ni una mera práctica de senderismo, es un acto de fe en Dios, de reencuentro con los hermanos, de muestra fraterna con el prójimo y de profunda devoción a la Virgen María. En el trayecto, embellecido por un agradable clima, increíble vista y conexión total con la naturaleza, los peregrinos lo convierten en una senda de oración, reflexión y meditación; un camino en el que pueden acercarse al sacramento de la reconciliación, a la dirección espiritual y de compartir solidario con los amigos.



¿Cuál es el origen de esta peregrinación de fe?
El padre Santiago Machado, sacerdote de la parroquia San Sebastián de Maiquetía, y uno de los fundadores de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, viajó a Francia con el objetivo de adquirir ornamentos para culminar la reconstrucción del templo, afectado por el terremoto de 1812. Fue durante su estadía en Lourdes cuando quedó profundamente impactado al observar a miles de fieles peregrinando, elevando plegarias y agradeciendo favores concedidos. Al regresar a Venezuela, decidió compartir esa experiencia con la comunidad de Maiquetía para hacer el miso acto piadoso en la localidad guaireña.
En 1884 se inauguró la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, réplica de la original francesa, y la primera construida en Venezuela en honor a esta advocación mariana, y ese mismo año se realizó la primera peregrinación con los devotos de la Virgen. La imagen principal de la Virgen, que permanece en la gruta en la actualidad, llegó al país en 1883 y cuenta actualmente con 142 años de antigüedad, convirtiéndose en una de las imágenes marianas más antiguas y veneradas del estado La Guaira.


Desde aquel año, los feligreses de La Guaira y de Caracas se unen en sinodalidad como iglesia para realizar este camino de evangelización, sacrificio y oración, en donde continúan la tradición de generación en generación, con arraigo familiar, con el único propósito de seguir con la extensión del Reino de Dios en los niños, jóvenes y adultos.
Fuente: José Alejo Benítez – Prensa arquidiócesis de Caracas
Fotografía: José Alejo Benítez
