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Jesús en el huerto de los Olivos de Tacarigua, 135 años de tradición

Publicado por: Oficina de Prensa de la Arquidiócesis de Caracas el Lunes 15/04/2019

Cada Domingo de Ramos, el curato de Jesús, María y José de Tacarigua de Brión en el estado Miranda, se llena de elegancia y recogimiento, no sólo para celebrar la solemnidad de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y meditar su Pasión que nos invita a adentrarnos en la Semana Mayor, sino que también los tacarigüeños se congregan en el templo para recordar la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.

Esta tradicional Eucaristía y posterior procesión data del año 1884, con la creación de la sociedad de Jesús en el Huerto, conformada principalmente por la familia Machado y demás vecinos del sector Belencito con calle África de la barloventeña población, que desde finales del siglo XIX se dedican al ornato tanto de la imagen como del templo, además de organizar las Eucaristías del día de Ramos.

La sagrada imagen rememora la escena de la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní en el Monte de los Olivos según el evangelio de San Lucas. Un Jesús de rodillas mirando al Cielo de forma orante y un Ángel que le muestra un cáliz y una cruz, recordándole el suplicio por el cual ha de pasar; todo esto adornado por un trozo real de un árbol de olivo, que los tacarigüeños devotos cultivan especialmente para esta representación iconográfica; entre las ramas del olivo se esconde una serpiente que simboliza las tentaciones que el demonio le intentó hacer a Cristo.

La conmemoración inicia, en horas de la mañana, con la bendición de los ramos en la capilla de “El Calvario” y la Solemne Eucaristía en el templo parroquial, finalizados los oficios litúrgicos, la cofradía se reúne para proponer o juramentar a los nuevos miembros y elegir la nueva directiva según sus propios estatutos.

Finalizado este encuentro, la sociedad de Jesús en el Huerto y todo el pueblo de Tacarigua se congregan de nuevo en el templo para “la misa del santo” y su procesión.

Al terminar la eucaristía, se esperan los tres llamados de tambora, que realiza un percusionista desde la puerta de la iglesia invitando a todo el poblado a congregarse y estar atentos a la salida del santo; estos tres llamados se realizan con un intervalo de 15 minutos entre uno y otro.

Hecho el tercer llamado de tambora se hace el canto del primer “Miserere”; un salmista canta la primera estrofa del Salmo 51 (50) que lleva ese nombre, es decir, “Misericordia”; cabe destacar que este salmo es de penitencia.

Cuando el salmista culmina el canto de la primera estrofa, una orquesta de vientos y cuerdas, acompañada por el percusionista de tambora, que va marcando el tiempo con un repique de estilo militar, responden al salmo con un breve fragmento de música sacra fúnebre, mientras los cargadores alzan la venerada imagen en un solo movimiento y al tenerla en hombros, comienzan a oscilarla de un lado a otro, un acto que eriza la piel a cualquiera que lo presencie.

Los cargadores deben permanecer en ese movimiento hasta el canto del tercer Miserere, es decir, la tercera estrofa del salmo, que también se hace con una frecuencia de 10 minutos entre uno y otro. Al culminar el salmista, la imagen sale del templo a paso procesional, o sea, avanzando de un lado a otro.

La procesión transita las calles principales de Tacarigua y puede durar hasta un poco más de tres horas debido al paso que lleva la imagen que ha de ser lento. Mientras tanto, la orquesta se detiene en cada esquina para ejecutar piezas de música sacra a medida que avanza la imagen, que va acompañada por el Párroco y por su séquito de monaguillos, quienes se turnan para incensarla durante todo el recorrido.

La procesión finaliza con la llegada de la imagen al templo parroquial, la orquesta ejecuta una marcha final mientras el santo entra y se ubica en el sitio preparado, los fieles suelen aglomerarse para tocar la imagen y persignarse, hacer una breve oración y pagar promesas.

Esta devoción da inicio a la Semana Santa de Tacarigua, patrimonio cultural del estado Miranda y pertenece a la Diócesis de Guarenas, que, a su vez, es parte de la provincia eclesiástica de Caracas.