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SANTA CATALINA DE SIENA, MÍSTICA DOCTORA

Publicado por: Oficina de Prensa Arquidiócesis de Caracas el Lunes 29/04/2019

“Si somos lo que debemos ser, prenderemos fuego al mundo entero”

Santa Catalina de Siena, mujer de fe inquebrantable y espíritu fuerte, dedicada al amor infinito por su amado Señor en el servicio a los pobres tanto de bienes como de espíritu.

Catalina Benincasa, nacida en Siena (Italia), en el año 1347, hija 23 de Jacobo y Lapa, quien desde muy temprana edad comenzó a mostrar signos de una vida austera dedicada a la oración en soledad. Esto fue de gran angustia para su madre, quien se opuso siempre a estas actitudes piadosas y procuró de todas las formas despertar en ella una elección a la vida matrimonial.

Pero una fuerte enfermedad durante su adolescencia fue la excusa correcta para hacer que su madre le permitiera ingresar en la Tercera Orden de Penitencia de Santo DomingoLas terciarias eran todas mujeres adultas y viudas, pero Catalina fue exceptuada de esto.

 

A pesar de su débil salud, poseía una vitalidad envidiable, y aunque era una mujer corriente para su época, su tenacidad, optimismo y fuerza de voluntad para seguir el camino trazado, era algo que cautivaba a propios y extraños.

Sin intención, Catalina se convierte en maestra espiritual de los dominicos a través de Fray Tomás Della Fonte, un religioso del convento de Santo Domingo de Siena, el cual vivió con la familia Benincasa tras la muerte de sus padres hasta que ingresa a la Orden de los Dominicos y quien sería su confesor hasta la muerte.

            Su influencia hizo eco hasta en ciudades cercanas a Siena como Florencia, Milan y Pisa. Sumado a esto, su actuación pública le colocó el título de defensora del Papado, mientras este tenía su sede en Avignon.

            Su gran valor espiritual ha llegado por medio de su gran obra epistolar y sus escritos dictados a sus discípulos porque no sabía escribir. La primera de sus cartas fue dirigida a Fray Tomas en 1380. También desarrolló la doctrina del “puente”: Cristo como mediador entre Dios y los hombres.

            Catalina murió a los 33 años, el 29 de abril de 1380. Fue canonizada por el Papa Pío II en el siglo XV y el 4 de octubre de 1970 junto a Santa Teresa de Ávila fueron proclamadas Doctoras de la Iglesia por San Pablo VI.