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LA CATEDRAL DE CARACAS LLEVÓ A CABO LA CEREMONIA DE LA SEÑA, UN RITO PARA ENALTECER LA VICTORIA DE JESÚS ANTE LA MUERTE.

Publicado por: OFICINA DE PRENSA ARQUIDIÓCESIS DE CARACAS el Miercoles 17/04/2019

Hoy se realizó en La Catedral de Caracas una de las ceremonias más emblemáticas y antigüas de la Semana Santa, la “Ceremonia de la Seña”, donde se recoge la experiencia de cómo Jesús ha venido al mundo a salvarnos.

Esta actividad estuvo llena de devoción, atención, y sobre todo mucho respeto en cada una de las etapas por parte de cada uno de los asistentes. Cada parte del evento tienen un significado divino y devoto en referencia a todo lo que vivió Jesucristo para salvar al mundo; en dicha actividad los sacerdotes llevan una túnica negra en representación de los pecados que ha venido arrastrando la humanidad, pero que han sido limpiados por la sangre de Cristo al momento en que éste muere en la Cruz.

Cabe destacar que en Venezuela solo se lleva a cabo en el Zulia, específicamente en la ciudad de Maracaibo, y por supuesto en la Catedral de Caracas; sin embargo, en el resto del mundo solo se hace este ritual en la ciudad de Quito en Perú y en Sevilla, España, siendo éste último el lugar donde se oficiaba la ceremonia de manera original. Esta actividad eclesiástica está llena de canticos y alabanzas que acompañan cada momento de la actividad.

¿Por qué se le llama “Ceremonia de la Seña”?

 El nombre se otorga debido a que durante la ceremonia los sacerdotes hacen una serie de señas que representan la vida del ser humano en consecuencia de cada uno de sus pecados. Como comentamos anteriormente, esta actividad era realizada en principios en la Catedral de Sevilla en España, y fue traída hasta América durante el período prehispánico, donde se realizaba cada Miércoles Santo como parte de las Vísperas de la muerte y resurrección de Jesús.

Esta ceremonia también es conocida como “El Arrastre de Caudas”, y está basada en un antiguo rito del ejército romano, ya que éstos, cuando moría un general de su ejército a causa de una guerra o de una enfermedad, el jefe de la Legión ondeaba el estandarte sobre el cadáver para recoger de esa manera todas las virtudes y fortalezas, para luego esparcirlas sobre el resto de los soldados.

Es así como luego, los romanos católicos utilizaron este rito para rendirle honores a Cristo, el “general” por antonomasia; y de esta manera simbolizar su muerte y resurrección. En su homilía, Mons. Enrique Parravano explicaba que para comprender mucho mejor esta ceremonia se le debía dar un sentido actual, “cuando los cristianos exaltan la cruz, no exaltan el sufrimiento, la inmolación y la muerte, sino el amor, la cercanía y la solidaridad de Dios que ha querido compartir nuestra vida y nuestra muerte hasta el fondo”; demostrando que no es el sufrimiento ni la sangre lo que salva y purifica al pueblo, sino el amor infinito que tiene Dios por todos sus hijos.

La Procesión de los Canónigos

En esta etapa de la ceremonia, los canónigos vestidos de negro con las caras tapadas desfilan hacia el altar, representando a todo el pueblo que peregrina avergonzado de sus miserias y pecados hasta  las puertas del cielo; siendo las colas de las túnicas las secuelas del pecado. Al momento en que cada canónigo llega al altar, se postra frente a este en señal de arrepentimiento, representando como la humanidad se postra abatida en el calvario.

Luego se ve como el Obispo avanza enarbolando una bandera negra con una cruz roja en el centro, lo que simboliza a Cristo Redentor y el hecho de cómo su sangre se derrama sobre la humanidad para levantarla y liberarla de todo mal, mostrando así que Jesucristo ha vencido a la muerte y brilla en el mundo la redención, ya que él es la esperanza, la libertad y la redención del hombre.

OFICINA DE PRENSA ARQUIDIÓCESIS DE CARACAS