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LA SALVACIÓN POR LA MANO DE LA MADRE

Publicado por: Oficina de Prensa Arquidiócesis de Caracas el Lunes 13/05/2019

            13 de mayo de 1981, fiesta de la Gloriosa y siempre Virgen María bajo su advocación de Fátima; San Juan Pablo II, recorría la Plaza de San Pedro en el papamóvil, mientras bendecía y saludaba a la multitud; pero de repente un turco de nombre Alí Agca sacó una pistola y la descargó contra el Santo Padre, dejándolo herido de gravedad.

Como declarara el entonces Cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: ‘... fue una mano materna a guiar la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se paró en el umbral de la muerte’.

            El Papa Juan Pablo II quedó gravemente herido por dos impactos de bala que llegaran a la zona del vientre. Esto hizo que el Papa se viera bastante afectado, pasando por casi seis horas de cirugía intestinal de emergencia, que requirió transfusiones y una colostomía temporal que luego tuvo que ser deshecha. Su Santidad, estuvo consciente durante toda la operación, y comentó que desde el momento del impacto de la bala, presentía que sobreviviría creyendo en la intercesión de la Virgen María en su advocación de Fátima.

            Luego de su recuperación, en el año 1983, el Papa vistió a su agresor en la cárcel, donde conversó con él y declaró públicamente que lo perdonaba de todo corazón, y terminada la audiencia privada, Alí besó el anillo papal.

Aunque Alí haya intentado acabar con la vida del Pontífice, esto no impidió que se creara un vínculo afectivo, ya que cuando Juan Pablo II falleció en abril de 2005, Agca declaró: “He perdido al papa, mi hermano espiritual. Me sumo al duelo de mi pueblo cristiano católico”  según afirmara en un texto distribuido por su abogado.

El Cardenal Joseph Ratzinger, enfatizaba en que: “Que una ‘mano materna’ haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones”.

  Viendo que el secreto de Fátima cobrara cumplimiento en él, en 1982 decide peregrinar hasta el Santuario de Fátima en Portugal, donde agradece la intercesión de la Virgen María para la protección de su vida y el restablecimiento de su salud.

El 25 de marzo 1984, Fiesta de la Anunciación, consagra a todos los hombres y al mundo entero (incluyendo a la Unión Soviética) a la protección del Inmaculado Corazón de María, tal cual lo pidiera la Virgen en la revelación a Sor Lucía. Y en el año 2000, viaja a Portugal para la beatificación de Francisco y Jacinta, donde también anuncia que será publicado el tercer secreto de Fátima al mundo.

La bala que fuera extraída del intestino de San Juan Pablo II, fue donada al Santuario de Fátima personalmente, como ofrenda por haber sido salvado por la Madre de Dios, y fue incrustada en su corona.